Arquitecto Técnico (2002) e Ingeniero de Edificación (2010) por la Universidad de Navarra. Desde el año 2004 ejerzo mi profesión de manera liberal, al frente de mi oficina técnica en Pamplona, donde desarrollo mi actividad con una clara vocación: dirigir, cuidar y hacer posible la construcción de buena arquitectura.
A lo largo de estos años he centrado mi trabajo en la Dirección de Ejecución de obras de edificación, asumiendo la responsabilidad técnica de garantizar que cada proyecto se construya con precisión, calidad y fidelidad al diseño arquitectónico.
Paralelamente, colaboro de forma habitual con estudios de arquitectura, ofreciendo apoyo técnico en las fases de desarrollo del proyecto, especialmente en aquellas áreas donde la técnica se une al detalle: la definición constructiva, el control de calidad, la gestión económica y la viabilidad.
Durante los últimos años, mi labor se ha orientado de manera especial hacia la restauración del patrimonio arquitectónico, un ámbito que exige no solo conocimiento técnico, sino también sensibilidad, respeto y una comprensión profunda de los oficios tradicionales. Cada intervención en un edificio histórico representa para mí un ejercicio de humildad profesional: entender lo construido, dialogar con el pasado y actualizarlo sin traicionar su esencia.
Ejerzo esta profesión con el respeto de quien se suma a un oficio con raíces profundas, heredero de los maestros de obras del siglo XVI, y con la pasión de quien asume el desafío de construir la arquitectura. Creo firmemente que el papel del arquitecto técnico no es únicamente controlar una obra, sino dar forma tangible a las ideas, ordenar la ejecución con rigor y aportar soluciones técnicas que honren el proyecto original y lo hagan viable, duradero y habitable.